PARA MACHOS... YO!
CUENTO MORROPANO
(CULTURA POPULAR)
MANUEL ALVARADO MOLERO (MAÑUCO)
Mientras las nubes de nuestro ande, se negaban a que los
rayos del sol golpearan nuestra naturaleza, como vientos alisios llegaron los
rumores al serrano y arrogante pueblo de Chalaco, que el Arzobispado había
concedido la gracia de que la parroquia tuviera un sacerdote estable, ya que
antes era cada dos o más meses, la santas misas.
Nadie imaginaba que un anhelo de muchos años se estaba
haciendo realidad, pero… lamentablemente así como llego el rumor, llegó también
el perfil del curita, que dígase de paso no era nada de agradable a la
población; pues se decía que el santo cura era el gran mujeriego, que tenía
hijos, jugaba a los gallos, le encantaba el trago y el baile , y por si acaso,
andaba una calibre 44 sobre al cinto. Era amante al oro y la plata
especialmente le encantaban los de los milagritos que los fieles dejaban sus
santos.
Los rumores fueron creciendo, viéndose el pueblo obligado a
solicitar una asamblea en la casa comunal, bajo la dirección de las máximas autoridades
Don Plinio Arreategui López y el maestro Fidel Alvarado López.
Luego de seis horas, de discusiones en donde algunos
apoyaban la visita del curita, pues no se podía juzgar sin ver y los otros la
gran mayoría que decía que ese curita era famosos y que todo lo que de él se
decía era cierto.
Don Plinio con la paciencia que lo caracterizaba y luego de
escuchar atentamente a sus paisanos, dio una propuesta conciliadora, señalando
que ya no podíamos decir que no queríamos cura , porque en varios memoriales
firmados por la población lo habían solicitado, y que era una buena resolución
la dada por el Arzobispado, por lo tanto el problema es la persona del señor
cura, quien tenía el diablo puesto como espuela, por lo que propone dos
opciones, 1 : buscar quien convenza al curita para que por voluntad propia
renuncie y la 2: viajar a Morropón para ver si logramos cambiarlo con el cura
de allá. Al final el pueblo dejo en manos de Don Plinio y Don Fidel ,con el
apoyo máximo de la población, para que por cualquier camino se convenza al
curita para que no llegue a Chalaco.
Después de dos días las mulas de don Plinio y don Fidel
enrumbaron hacía el pueblo de Morropón donde ambos tenían amigos y familiares
para buscar contactos que logren su objetivo, el primer en visitar fue al
sargento Montoya, quien les facilitó una conversa con doña Amelí Pedemonte,
Doña Carmen Calderón , doña Rosa Gonzales y doña Carmen Moscol que eran muy
cercanas a la iglesia del Pueblo Morropano, lamentablemente la conversa no dio
resultado, en su búsqueda se reunieron también con doña Ofelia Paz y el Dr.
Baltazar Arámbulo; todo fue en vano nadie ponía las manos y menos para cambiar
a un párroco que aun no siendo muy santo había calado en la mayoría de la gente
y menos cambiarlo por uno desconocido.
Un poco desanimados y después de dos días de gestión, se
fueron en busca de un desayuno, al ingresar al restaurant de doña Chepa
Lamadrid , oh gran sorpresa , en una misma mesa conversaban amenamente Don
Juvenal Guarnizo de la Piedra el Toro y Don Tomás Flores, grandes conocidos de
los visitantes, fuertes abrazos y tres días de aguardiente con gallinas hechas
en caldo de parida, la pasaron de maravilla en casa de Juvenal.
Muy tempranito Don Juvenal mientras ejercitaba unos gallos
que llevaría a pelear a Pacaipampa, contemplaba las hermosas Yeguas que sus
paisas usaban.
Buen día Juvenal, fueron las palabras de Don Fidel y Plinio,
a lo que amablemente don Juvenal invito :- vengan muchachos ya está el
desayuno-( se trataba de un rico majao de yuca, con tortillas y café de olleta-
) Don Tomás había regresado la noche anterior, Ya en la mesa Don Juvenal
preguntó a sus amigos y de quien es la Yegua Pinta a lo que Fidel le dijo: Mia
y tuya hermano, -Yo quisiera que sea sólo mía , y cuanto debo pagar, dijo Juvenal
-a lo que Don Fidel replicó, : Mira Juvenal si tu convences al cura para que no
vaya a Chalaco, la Mula es tuya, (Pues en los tres días de borrachera la
conversa habría tratado este tema). Después de rascarse la cabeza Don Juvenal,
con seguridad acepto el reto.
Habían pasado cinco días y un propio llegó a casa de Don
Juvenal a informarle que el padrecito que va a Chalaco ya está en Morropón, Don
Juvenal mando a llamar a Tomas Flores para pedirle de favor que acompañe al
santo y dañao curita a su casa para invitarle una rica amanecida de Pócima.
Cerca de las 9 de la mañana estaban en piedra el Toro El Curita, Un ayudante
que Traía y Don Tomás , Una vez que el curita ya se encontraba en casa de
juvenal, se presentaron, hicieron amistad y cierto el curita tomaba el cañazo
como si fuera limonada. Después de algunas horas de estadía don Juvenal
arremetió de la siguiente manera:-Oiga Santo padre, le quiero advertir algo y
no lo vaya a tomar a mal, por aquí han pasado antes de ud. Tres curitas y los
tres han regresado con problemas sexuales- -Jajajajajaja(se reía el cura)- de
que problemas sexuales me hablas a mí, si yo mismo soy – no mi querido Juvenal
tú no me conoces, ¡ MACHOS YO¡ -Juvenal que ya estaba en buenas amistades con
su huésped, le replicó : No padre Ud no me ha entendido , lo que le quiero
decir es que volvieron maricones, y como escuche buenos comentarios de Ud. con
las mujeres sería una lástima que arriba lo cambien como a sus colegas , ya el
padre medio mareado le respondió a Juvenal que insistía a que no suba porque le
cambiaban el sexo en menos que cante un gallo. - Mire mi gran amigo por lo que
he visto a Ud. le gustan los gallos yo le apuesto mi mejor gallo , el mejor de
los giros del Perú, campeón de campeones, a que al regresar , paso por aquí más
hombre de lo que se imagina- Era cierto el curita entre sus pertenencias
llevaba en una jaba un hermoso ejemplar gallo.
A las dos de la mañana salió rumbo a chalaco en dos bestias
el curita y su ayudante. Mientras que en Piedra el toro se amanecían tomando
don Tomas con don Juvenal, por supuesto lamentándose de no haber podido
regresar al padre Torres.
Tres horas de camino la neblina no dejaba que el alba
embellezca el lindo valle serrano,¡ sooo, sooo ¡-era la voz del Padre que
ordenaba a su ayudante y a las mulas parar y que le busque un pedazo de papel ,
pues necesitaba hacer sus necesidades.
El Curita llevaba un montón de envolturas, en una iba el té,
en otras ajos, carne seca, etc, pero el ayudante como aún no estaba claro ,
arrancó de una de las envolturas un trozo de papel sin darse cuenta que era
donde iba la pimienta es de grano que solo al trascender ya pica.-Luego de
haberse limpiado con el papel de la pimimeinta, subieron a las mulas para
continuar su camino, ya se empezaba a notar la hermosa belleza embrujada del
ande chalaco.
De repente el padre paro la mula y volteó a lo que el
ayudante le dijo : Que paso padrecito parece que se quiere regresar ,- a lo que
el cura respondió : -Quiero no , me regreso, que pueblo para maldecido, bien me
dijo juvenal. – Pero que pasa padrecito ya estamos cerca al pueblo, replicó el
ayudante, - a lo que el Padre con voz fuerte , le dijo : -Tú obedece, nos
regresamos , que no ves qué ni siquiera llegamos al pueblo y ya se me pego una
picazón bien fuerte en el culo.
No hubieron más palabras, en la tarde ya estaban en piedra
el toro , pasando por casa de don Juvenal para despedirse, le entregó la jaba
con el hermoso gallo y le dijo :- ahí te dejo el gallo y quiero que sepas que
me regreso no por maricón sino por otros asuntos, diles a los Chalacos que ya
les enviaran un cura nuevo.
Juvenal ensilló su mula y junto a su amigo Tomas enrumbaron
a Chalaco, fueron recibidos con grandes agasajos y una semana de juerga, de
regreso no sólo la mula de don Fidel sino tambien la de don Plinio , cargadas
con muchos productos y dos latas de cañazo de ese que sólo tomaban los buenos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario