sábado, 24 de abril de 2010

"PIEDRA DEL TORO"

“PIEDRA DEL TORO”


Nicolás Ludovico García Calle*


Me contaba mi padre, que su padre, le contaba que en la parte de la sierra de Santo Domingo, Chalaco, son muy amantes de las fiestas del pueblo, las cuales se celebran con mucha alegría participando los parroquianos y gente que llega de otros lugares cercanos como Morropón, Chulucanas; etc.
En estas fiestas no faltan los juegos y competencias como son: juego de tejas, casino, peleas de gallos, de toros. También no falta el famoso aguardiente para aumentar los ánimos de los participantes, que los hay muy buenos: la famosa “pócima”, “la chaquira” y la de menor calidad es la “primera”.
A esta fiesta llegan vendedores de otros lugares; Morropón Chulucanas, los cuales hacen sus ranchos y expenden a los parroquianos, comida de la región, bebidas como la chicha. No faltan los cantores natos del pueblo, alegran con sus coplas y tonadas.
Como en toda fiesta de pueblo siempre hay una competencia especial, en este caso los lugareños acostumbran la pelea de “gallos” que es muy concurrida por lo aficionados del lugar y los llegados de otros lugares. Se enfrentan los mejores gallos: ajiseco, choro, gallineta. La pelea puede ser a pico, espuela y navaja y el gallo de tapada.
Pero una de las peleas o competencias que tiene mayor acogida es la “pelea de toros”, aquí son famosos los toros de Chalaco, Santo Domingo, Culebreros, Simiris; etc.
Siempre en estas competencias de toros, para hacer las peleas los dueños deben haber tomado aguardiente y en ese estado hacen las cotejas. Aquí los toros se conocen de acuerdo al dueño, como son los Peña, los López, los García, los Adrianzén, los calle; etc.
En estas peleas siempre hay sorpresas como que pierden los más famosos y conocidos del lugar. Los toros que llegan para competir, los llevan a un lugar llamado “corralón”, que s encuentra muy cerca de donde realizan las peleas. Todos los lugareños, siempre se aglomeran para ver los ejemplares. Una de las sorpresas es ver a un toro extraño, pequeño de estatura, cachos puntiagudos y torcidos, patas gruesas, cuerpo ancho y de color negro.
Los lugareños conocedores de toros, no le dan mucha chance, así mismo comentan quien será el dueño.
En las fiestas del pueblo no faltan las personas de mal vivir, son los abigeos que roban ganado vacuno, caballar, asnar; siempre están al acecho para cometer sus fechorías.
Lega el momento de las peleas, tasan las primeras peleas entre los mejores ejemplares y los apostadores comienzan a dar “gabelas” (es decir apuestan menos y les das mas) a favor del toro desconocido.
Por fin llega el momento esperado, ver en el ruedo al toro extraño, o sea el toro pequeño, de astas puntiagudas, patas cortas y gruesas, color negro. El dueño era un serrano venido de las alturas, que por primera vez llegaba a estas competencias.
Hacen el respectivo tasado y se arma la pelea de “cuero y cacho”. El dueño daba “gabela” a sus oponentes, ellos medios temerosos no se atrevían a apostar, pero siempre confiados en el apellido del dueño del toro oponente, hacen la apuesta.

La pelea se inicia entre los ánimos subidos por los tragos de aguardiente. Los minutos pasan y la ventaja era del toro negro desconocido. Ya se cumplían una hora y el cansancio se notaba en ambos toros y fue en estos momentos que el toro negro desconocido pega una estocada mortal y mata al toro oponente.
Como siempre ocurre en estas peleas, los dueños ganadores y perdedores comienzan a tomar mas aguardiente, hasta quedar completamente borrachos.
El dueño del toro ganador lo lleva al corralón para que descanse. Ya que la noche caía y debían regresar temprano a su pueblo de origen.
Los ayudantes encargados de cuidar al toro, se encontraban borrachos y se quedaron dormidos.
Los amigos de los ajeno, aprovechan la situación para sacar el toro del corralón y emprender la salida rumbo a la costa. Abigeos y toro caminan a toda prisa para estar lejos del lugar. Caminan toda la noche y la madrugada, haciendo descansos a intervalos.

La madrugada era fría y el cansancio del toro se hacia notar, caminaba a paso lento, los abigeos tercos en llegar a la costa comenzaron a darle “beta”, pero el toro no daba mas.

La aurora de la mañana se veía, el toro cae al suelo en forma pesada y por mas que le daban “beta” no se movía, los abigeos para evitar ser reconocidos por lo piareros que por allí pasaban, se marcharon dejando al toro.

En las primeras horas de la mañana los piareros que por este lugar pasaban, quedaron sorprendidos al ver una enorme piedra que nunca habían visto, más aun el parecido a un toro echado, como si estuviera descansando.

Pasaron los años y se construyeron las primeras chozas y le llamaron al lugar “Piedra del toro”. Así es como nace el pueblo que hoy con orgullo lleva el nombre de “Piedra del Toro”. Se encuentra a diez minutos viajando en auto desde la ciudad de Morropón.

*Docente de la IE 14648 “Hernan Mogollon Oyola”
23 de noviembre del 2005